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Hilfiger, Nike y Ralph Lauren en la mirilla por explotacion laboral en Bangladesh

La Informacion |  By Maher Sattar | May, 14 2012 |  Share  | Source Article

14/05/2012 14:00 | Maher Sattar, Shulia ( Bangladesh) | GlobalPost

 

En el borde noroeste de Dhaka, el suburbio de Ashulia es un destino preferente para aquellos que buscan una escapada después del trabajo en la ciudad de más rápido crecimiento del mundo.

Las luces de la calle son inexistentes, pero andando, un poco más allá de la oscuridad, se puede ver un resplandor fluorescente tan brillante que parece la luz del día, acompañado por el zumbido industrial de la maquinaria pesada.

Se trata de las fábricas de ropa de Savar y Gazipur, un motor de crecimiento económico de la nación que es tanto una bendición como una perdición de la existencia para una mano de obra desesperada y disponible de 3,6 millones de personas trabajando en su interior por la noche.

Estas plantas han tocado fondo en términos de salarios, prestación, beneficios y seguridad social.

Y según los economistas, los activistas sindicales y los propios trabajadores son los más perjudicados.

Una fábrica parcialmente carbonizada en un voraz incendio que mató a 29 personas en diciembre de 2010 continúa confeccionando prendas para Tommy Hilfiger y otras grandes marcas estadounidenses aquí en Ashulia.

El fuego no tuvo éxito a la hora de despertar la atención internacional sobre las continuas violaciones de los derechos laborales en el país hasta que un reportaje televisivo empujó a la compañía matriz de Hilfiger, PVH, a comprometerse a destinar más de un millón de dólares a la seguridad contra incendios.  

Pero los activistas sindicales aquí dicen que es parte de una pantomima de relaciones públicas y que el reciente asesinato de un destacado activista sirve como recordatorio de que aquellos que osan impulsar mejores condiciones laborales pueden enfrentarse a una oposición peligrosa, en ocasiones letal.

Este mensaje fue supuestamente emitido en voz alta y clara el 5 de abril, cuando el cuerpo brutalmente mutilado de Aminul Islam fue descubierto tirado en una carretera.

Islam era uno de los pocos dirigentes sindicales de una industria donde únicamente una fracción del 1% de la fuerza de trabajo está representada por un sindicato –los activistas sindicales estiman que sólo de 10 a 15 de las 5.000 fábricas de ropa de Bangladesh tienen sindicatos.

Antes de su desaparición, Islam había estado registrando las quejas de los trabajadores de Shanta Group, que produce aquí ropa para Hilfiger, Nike y Ralph Lauren.

Su muerte provocó un escalofrío en las filas de los defensores de los derechos laborales que operan aquí en Ashulia, incluyendo a Babul Akhter del Centro de Solidaridad Obrera de Bangladesh, que sospecha que las fuerzas de seguridad de Bangladesh asesinaron a Islam, que ya había sido arrestado y torturado antes en relación a su trabajo.

“Nadie quiere unirse a los sindicatos por miedo”, explica Khorshed Alam, el director ejecutivo de Alternative Movements for Resources and Freedom, una organización sobre los derechos laborales. “Los propietarios de locales, las marcas, el gobierno; todos tienen las mismas posiciones en este tema. Saben que si los trabajadores se organizan, tendrán que prepararse para escucharles”.

El sector de la fabricación de prendas ejerce aquí una enorme influencia. El año pasado, la industria representaba casi el 80 por ciento de las exportaciones del país según los datos de los Fabricantes Textiles de Bangladesh y la Asociación de Exportadores (BGMEA).

Al comprobar que los países competidores como China, India y Vietnam son ahora demasiado caros, las marcas extranjeras están acudiendo en masa a Dhaka para aprovecharse de los salarios más bajos del mundo - menos de la mitad del nuevo salario mínimo que se espera se aplique en Camboya, el país más cercano a su competidor en términos de mano de obra barata.

El típico salario mínimo chino es ahora de cuatro a cinco veces superior al de Bangladesh.

Bangladesh, dice el veterano de la industria Zia Ahad, es el lugar más barato que se encuentra bajo el sol”.

Y de acuerdo con los activistas sindicales, los propietarios de locales de las fábricas, los distribuidores internacionales y el Gobierno del país quieren que siga siendo así - a menudo con gran éxito.

“En nuestra experiencia, este tipo de cuestiones seguirán surgiendo mientras las marcas de EEUU y de Europa sean capaces de dar la vuelta al mundo y hacer negocios basándose en una “carrera a la baja”, apunta Babara Briggs, la directora adjunta del Institute for Global Labour and Human Rights con sede en Pittsburgh.

“Una y otra vez vemos que las empresas tienen unos encantadores códigos éticos, pero ¿respetan los derechos de los trabajadores? No”.

Uno de cada tres camisetas que se venden en EEUU pertenece a PVH (anteriormente Phillips-Van Heusen), cuyas marcas incluyen a Calvin Klein, Kenneth Cole, Nautica, Timberland, y Tommy Hilfiger. Bangladesh es su principal destino para abastecerse, según los representantes de PVH que trabajan en el país.

El 14 de diciembre de 2010, se produjo un incendio en el piso 11 de la fábrica en Ashulia, propiedad de Grupo Hamim y que fabrica prendas de vestir para PVH. 29 personas murieron y cientos resultaron heridas, la mayoría debido a la estampida provocada por el pánico que se produjo tras la noticia de que el fuego se había propagado.

Las acusaciones revelaron que el incendio fue debido a un cableado eléctrico defectuoso. Los activistas laborales sospechan que la dirección puedo haber bloqueado las salidas para proteger los tejidos importados y evitar que fuesen robados.

Pero la naturaleza compleja de las cadenas de suministro para las principales marcas de EEUU proporciona un nivel muy verosímil de negación de la responsabilidad para la gente como Hilfiger, distanciándole a través de varios niveles de los gerentes de las fábricas que supuestamente bloquearon las salidas de las fábricas al otro lado del mundo.